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Menos luces navideñas y más gasto social

Que un Ayuntamiento presuma de aumentar el gasto en capítulos que no son prioritarios, como las luces de decoración navideña mientras se olvida de las inversiones sociales, es un síntoma más de la insensibilidad de la que hacen gala muchos de nuestros políticos. El ayuntamiento de Madrid ha decidido este año aumentar el gasto en decoración navidena en un 27,7 por ciento más que el pasado año, hasta alcanzar los tres millones de euros. Madrid ha entrado además en una competición absurda con otra ciudad española, Vigo, para ver cuál de las dos puede presumir más de la iluminación. 

Mientras el alcalde de Madrid procedía al encendido oficial de las luces, varias familias se veían obligadas a dormir en la calle en la entrada de la sede del SAMUR Social. Son familias solicitantes de asilo, algunas venezolanas, con niños, que llevan semanas durmiendo a la intemperie envueltos en mantas y cartones a la espera de que el ayuntamiento les dé una plaza en alguno de los albergues municipales. Desde hace año y medio varias familias han tenido que dormir en la puerta del SAMUR porque no tenían otro sitio donde hacerlo. Si el alcalde Martínez Almeida quiere un belén viviente, solo tiene que ir a la puerta del SAMUR.

Los trabajadores del SAMUR Social empezaron ayer una huelga por sus condiciones laborales. La mayor parte de ellos trabajan subcontratados por una empresa de capital de riesgo que ha empeorado sus condiciones laborales. Hay bajas que no se cubren y la calidad del servicio ha empeorado. El ayuntamiento se quita gastos sociales cediendo la gestión a empresas privadas que solo buscan el beneficio. Al final los ciudadanos pagan, pero los servicios son peores o se reducen.

La insensibilidad del ayuntamiento de Madrid llegó al punto de retirar un banco situado frente a la entrada del SAMUR Social para que no fuera usado durante el día por las familias que aguardan plaza en los albergues. Dijeron que se debía a una petición del SAMUR, cosa que los trabajadores han desmentido. La presión de los ciudadanos en las redes sociales, recogida después por los medios de comunicación, ha obligado al ayuntamiento a restituir el banco. Eso sí, a veinte metros de la entrada del SAMUR.

Ni Vigo ni Madrid tienen ayuntamientos ejemplares en cuanto al gasto social, si comparamos sus gastos por habitante con el gasto social de otras ciudades. La corporación de Abel Caballero destina 47,8 euros por vecino al año en gasto social. La ciudad mayor de 200.000 habitantes que menos porcentaje dedica a ese capítulo. Madrid destina 127 euros por habitante al año, una cifra que tampoco es espectacular si tenemos en cuenta la renta per capita de los madrileños, o si compramos esa cifra con lo que gastan Cádiz (140 euros por habitante al año) o Bilbao (156 euros por habitante al año).

¿Que las luces navideñas son una inversión que atrae a visitantes y hacen aumentar el gasto en tiendas y bares? Posiblemente. El problema es que ese aumento de ingresos de tiendas y bares no se traduce en una mayor inversión en gasto social. La realidad es que las familias solicitantes de asilo seguirán durmiendo en la calle y que el gasto social seguirá siendo bajo.




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